En el entramado siempre movedizo del arte argentino contemporáneo, la obra de Diego Stickar emerge como una zona de fricción entre lo audiovisual, la performance y la investigación del cuerpo como territorio político. Director de cine, fotógrafo y experimentador de lenguajes híbridos, Stickar ha construido una trayectoria que no sólo dialoga con las estéticas actuales, sino que también interpela los modos en que el deseo, la identidad y el consumo se inscriben en la imagen.
cuerpos, imagen y disidencia en el mapa del arte argentino contemporáneo
Su recorrido comienza en la televisión regional de La Pampa en los años noventa, pero pronto se desplaza hacia un territorio más expandido. Formado en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de La Plata, desarrolla una mirada atravesada por la cultura visual, la experimentación multimedia y el pensamiento crítico sobre las representaciones del cuerpo. Esa combinación —técnica, conceptual y política— se transformará en la marca de toda su producción.
El cuerpo como campo de batalla visual
Desde sus primeras obras, Stickar explora los vínculos contemporáneos y las prácticas consideradas “desviadas”, no como provocación superficial, sino como formas de examinar la construcción social del deseo. Su proyecto transdisciplinar Acento Frenético, activo desde 2010, pone el foco en el cuerpo como objeto de consumo capitalista, revelando las tensiones entre identidad, espectáculo y mercado.
Esta preocupación por lo corporal dialoga con tradiciones del cine experimental, la performance y el videoarte, pero también con imaginarios del cine contemporáneo que investigan la carne, la transformación y la mutación. En ese sentido, sus investigaciones recientes sobre la “nueva carne”, inspiradas en la obra del cineasta David Cronenberg, muestran cómo su trabajo sigue expandiéndose hacia territorios donde lo visual y lo biopolítico se entrelazan.
Entre Berlín y Buenos Aires: la narrativa del vínculo
Su primer largometraje, Película (2017), filmado entre Berlín y Buenos Aires, funciona como un ensayo íntimo sobre los procesos afectivos y los modos en que los vínculos se transforman a lo largo de la vida. Más que un relato lineal, la obra propone una experiencia sensible, cercana al cine ensayo, donde la imagen se vuelve memoria, registro y pregunta existencial.
Esta búsqueda estética le permitió circular por festivales, exposiciones y congresos en América y Europa, consolidando una presencia internacional poco frecuente en el circuito del videoarte argentino independiente.
Reconocimientos y legitimación institucional
Su trabajo ha sido premiado en múltiples ocasiones, especialmente en espacios dedicados al cine y al arte vinculados a la diversidad sexual y cultural. Entre los hitos más relevantes se encuentra la obtención de la Beca Creación del Fondo Nacional de las Artes en 2021, reconocimiento que subraya la relevancia de su producción dentro del panorama artístico actual.
Además de su labor como artista, Stickar se desempeña como camarógrafo y editor en el Complejo Teatral de Buenos Aires y en el programa televisivo Escenarios de Buenos Aires, manteniendo un vínculo activo con el campo escénico y audiovisual institucional.
Un artista de frontera
La obra de Diego Stickar se ubica en un punto de cruce: entre cine y arte contemporáneo, entre investigación académica y experimentación sensorial, entre lo íntimo y lo político. Su producción no busca respuestas tranquilizadoras; más bien propone una mirada incómoda, capaz de desmontar las normas visuales que organizan nuestra percepción del cuerpo y del deseo.
En una escena artística argentina cada vez más permeable a los lenguajes híbridos, Stickar representa a una generación que entiende la imagen no sólo como representación, sino como dispositivo crítico. Su trabajo insiste en recordarnos que mirar también es un acto político, y que el arte, cuando incomoda, abre nuevas formas de imaginar lo posible.




