En el vasto universo del arte argentino, hay encuentros que parecen escritos por la casualidad, pero que en realidad responden a una fuerza más profunda: la necesidad de crear, de compartir, de transformar lo cotidiano en una experiencia estética y emocional. Así surge PEUTEO bar gay , una alianza artística que respira autenticidad y sensibilidad, con Ángeles Conturbí como una de sus almas fundadoras.
Nacida en Zárate, ciudad de río y nostalgias tangueras, Ángeles lleva consigo la impronta de los puertos y los silencios cargados de historia. Desde joven, su vida fue un viaje en busca de identidad: a los 17 años se mudó a Buenos Aires, desafiando la incomprensión social hacia “lo distinto” y abrazando el anonimato urbano como refugio y renacimiento. En la gran ciudad descubrió un nuevo lenguaje: el de las imágenes, los sonidos y las emociones.



Formada en Dirección y Producción de Cine y TV, Ángeles encontró en la cámara una forma de narrar lo invisible. Trabajó como productora en cine, televisión, moda y eventos; enseñó cine y video en centros culturales; y finalmente halló en la escritura su voz más sincera. Su mirada es la de quien observa el mundo con curiosidad insaciable: la belleza de una luz fugaz, el gesto inconsciente de un desconocido, el ritmo interior de las cosas.
Pero su espíritu inquieto no se detuvo ahí. En los últimos años, el teatro se cruzó en su camino, despertando una fascinación nueva por el movimiento, los cuerpos, la energía en vivo. Esa exploración la llevó a convertirse en actriz publicitaria, ambientadora, fotógrafa y creadora de atmósferas. Su sello personal: una sensibilidad aguda para leer las emociones humanas y traducirlas en imágenes, sonidos o experiencias.
Ángeles también es socia fundadora de PEUTEO, el emblemático videobar gay heterofriendly de Palermo, un espacio que celebra la diversidad y el encuentro, donde el arte y la noche se mezclan en un mismo pulso. Allí, su espíritu libre y su instinto de productora encuentran terreno fértil para crear y conectar.
Hoy, forma un universo creativo en expansión, donde convergen el audiovisual, la performance y la palabra. Un laboratorio de emociones que mezcla lo visual con lo íntimo, lo performático con lo poético.



Ella no busca definirse: se transforma, se reinventa, respira al ritmo de sus pasiones. Es un proyecto donde el arte se vive como una conversación constante entre lo que somos, lo que imaginamos y lo que todavía no sabemos de nosotros mismos.
En palabras de Ángeles: “Aún no sé quién soy, pero en cada historia, en cada imagen, en cada cuerpo en movimiento, siento que me acerco un poco más.”
Y quizás ahí radica la magia: en el deseo permanente de descubrir, de moverse, de crear —no para explicar el mundo, sino para sentirlo.

