Poesía, desparpajo y ruido urbano: Fletes Rakel presenta NO, su segundo álbum
Por ARSNotoriaTV · Cultura y música emergente argentina
En un presente donde el desencanto juvenil encuentra refugio en la ironía y la catarsis, Fletes Rakel levanta la voz con NO (2025), su segundo disco de estudio. El grupo del sur de la Ciudad de Buenos Aires regresa con diez nuevas canciones que confirman su identidad sonora —esa mezcla entre crudeza, ternura y bronca—, y que profundizan su mirada sobre el mundo contemporáneo.
Tres años después de su debut homónimo (2022), NO marca un giro en el recorrido de la banda: la salida del blues como estructura central y la inmersión total en un rock alternativo más directo, urgente y confesional. Producido junto a Manuel de las Púas, el álbum funciona como un retrato coral de una generación que transita entre la desesperanza y la necesidad de decirlo todo, incluso gritando.
“Encontramos resguardo en gritar desesperadamente lo que nos pasa, que sabemos que es lo que le pasa a muchos. No somos solo nosotras, somos espejo de esta generación”, dice la banda.
Un sonido que se ensancha
Desde las primeras notas, NO revela una madurez en la búsqueda sonora de Fletes Rakel. Las líneas de bajo se vuelven protagonistas, marcando el pulso y aportando una sensualidad que contrasta con guitarras filosas y una voz que no teme moverse entre la dulzura y la furia.
Temas como “Farmacia”, “Estrellate estrellita” y “Taquicardia” condensan la aspereza de una juventud que observa, denuncia y se divierte entre la rabia y el desencanto. La crudeza convive con un humor que no busca alivio, sino resistencia.

La experimentación aparece en cada detalle. En “Mal flash”, la voz se vuelve etérea y casi espectral, flotando sobre una base minimalista. En cambio, “Tango” —uno de los adelantos del disco— sorprende por su lirismo: inspirado en un poema de Giacomo Leopardi, el tema se anima a reinterpretar una tradición argentina desde el desarraigo contemporáneo. La acordeonista Milena Fajn aporta una textura nostálgica que amplifica esa sensación de desencanto luminoso.
“Tiene que ver con la desilusión y la decepción, con ir viendo un mundo que es cada vez más difícil, pero también con construir una manada que te pueda sostener”, explican desde la banda.
Identidad fletera: entre la mugre y la ternura
Fletes Rakel nació en 2020, en plena ebullición creativa de dos amigas que se conocieron en una escuela de arte: Melina y Violeta. Desde entonces, su proyecto ha crecido alrededor de una comunidad artística que respira autenticidad. Su primer disco, Fletes Rakel (2022), sentó las bases de una estética propia: un rock sucio, lleno de picardía, enojo y sensibilidad.
Pero lo que distingue a la banda no es solo su sonido, sino su actitud frente al arte: una manera de decir sin pedir permiso, de explorar el desparpajo sin perder poesía. En NO, esa identidad se consolida. La producción es más ambiciosa, el discurso más afilado, y la energía, aún más contagiosa.
El resultado es un álbum que se mueve entre el ruido y la introspección, entre el pulso callejero y la palabra poética. Un trabajo que no busca complacer, sino incomodar, invitar al movimiento, al pensamiento, al grito compartido.
Una banda que crece junto a su generación
Desde los escenarios del conurbano hasta los festivales emergentes de Buenos Aires, Fletes Rakel se ha convertido en una de las voces más frescas del nuevo rock argentino. Su propuesta resuena con una generación que encontró en la música una forma de resistencia y expresión ante la incertidumbre social.
Con NO, Fletes Rakel no solo afirma su lugar en la escena: lo expande. Cada canción es una postal de época, un retrato sonoro del 2025 argentino, donde la desilusión convive con la potencia de seguir creando.
NO es, en definitiva, una declaración. Una negativa que se vuelve afirmación: decir no a la resignación, no al silencio, no a lo que oprime. Y en ese gesto, Fletes Rakel se alza como una de las bandas más vitales y necesarias de su tiempo.

