la escritura como refugio, transformación y retrato de los nuevos vínculos
La escritora, música y tallerista Gabriela Bejerman vuelve a explorar el territorio de la experiencia personal con Diario de familia, publicado por Bosque Energético. En esta nueva obra, la autora porteña profundiza en una de las líneas más sólidas de su producción reciente: convertir la vida cotidiana en materia literaria, donde el humor, la sensibilidad y la observación conviven para ofrecer una mirada contemporánea sobre la familia y los afectos.



Nacida en Buenos Aires en 1973, Bejerman es una figura destacada de la literatura argentina contemporánea. Su recorrido incluye poesía, narrativa, música, traducción y la coordinación de talleres de escritura. A fines de los años noventa fue una de las impulsoras de la emblemática revista literaria del under porteño Nunca nunca quisiera irme a casa, mientras que como Gaby Bex lanzó el disco Mandona, donde fusionó poesía y música electrónica.
Sin embargo, en los últimos años su obra tomó un rumbo más íntimo. La autora reconoce que desde 2010 comenzó un proceso de transformación personal que modificó por completo su manera de escribir. La muerte de su madre, el nacimiento de su hijo y los cambios familiares la llevaron a abandonar la ficción tradicional para abrazar una escritura atravesada por la autobiografía y la autoficción.
Ese recorrido quedó reflejado en libros como Un beso perdurable, Aurelia, El libro de escribir y Pomba, hasta desembocar en Diario de familia, una obra donde registra los desafíos de una familia ensamblada y las tensiones que surgen entre la maternidad, la pareja, la identidad y la necesidad de conservar un espacio propio.



Más que un diario íntimo, el libro se presenta como una construcción literaria cuidadosamente trabajada. Bejerman transforma situaciones cotidianas, discusiones familiares y pequeños gestos domésticos en escenas donde el humor aparece como una forma de respirar frente al conflicto. La autora sostiene que escribir le permitió observar la convivencia desde otra perspectiva, convertir la incomodidad en reflexión y encontrar un territorio de libertad creativa.
Uno de los aspectos más interesantes del libro es la manera en que cuestiona la idea tradicional de familia. En lugar de pensarla como una estructura rígida, Bejerman propone una mirada abierta sobre los vínculos actuales. Incluso reivindica el concepto de “tribu”, entendido como una red de afectos y comunidades capaces de acompañar la crianza y la vida cotidiana más allá del modelo familiar clásico.



La escritura aparece entonces como una herramienta para comprender esos cambios. Para la autora, llevar un diario no significa únicamente registrar hechos, sino también releer, revisar emociones y descubrir nuevas formas de habitar los vínculos. Ese proceso de corrección fue fundamental durante la elaboración del libro, que pasó por numerosas versiones hasta alcanzar una estructura sólida, más cercana a una novela que a un simple cuaderno personal.

Además de su producción literaria, Gabriela Bejerman continúa desarrollando una intensa actividad como coordinadora de talleres de escritura, espacio desde el cual acompaña a nuevos autores y promueve la exploración de la experiencia personal como punto de partida para la creación.
Con Diario de familia, Bejerman confirma una de las características más valiosas de su obra: la capacidad de convertir lo cotidiano en literatura sin perder profundidad ni sensibilidad. Su mirada sobre la maternidad, los vínculos y las transformaciones personales dialoga con una realidad compartida por muchos lectores, demostrando que las historias más cercanas también pueden alcanzar una dimensión universal.
En tiempos donde las formas de construir familia cambian constantemente, la escritora propone detenerse en los pequeños gestos, escuchar el murmullo de la vida diaria y descubrir que, muchas veces, escribir también es una manera de comprender, sanar y reinventarse.

